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viernes, 25 de marzo de 2011

Receta de los Doce Meses

Navegando la Internet o por Internet, como más les guste, me encontré con una receta... Me pareció muy buena de aplicar, sobre todo por lo de las 365 porciones. Quizás no le pongamos todos los ingredientes que recomiendan, y con solo una buena porción de amabilidad, entusiasmo, perseverancia y mucho amor... seguro que cada porción será maravillosa...


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Receta de los doce meses (Anónimo)

Tome doce meses que estén bien maduros. Vea que estén limpios de amargos recuerdos, de odio y rencores.

Límpielos cuidadosamente de pegajosa malevolencia y quíteles cualquier mancha de mezquindad y pequeñez. Vea que en estos meses no quede nada del pasado y téngalos tan frescos y limpios como cuando salieron del GRAN ALMACEN DEL TIEMPO.

Corte esos meses en treinta partes iguales. Esa cantidad rinde trescientas sesenta y cinco porciones.

No trate de cocinarlo todo a la vez, prepárelo día a día de la siguiente manera:

Ponga en cada uno de ellos:

12 partes de Fe
11 partes de Paciencia
10 partes de Entusiasmo
9 partes de Trabajo (no omita este ingrediente o echará a Perder el gusto de su receta)
8 partes de Esperanza
7 partes de Fidelidad
6 partes de Libertad
5 partes de Amabilidad
4 partes de Descanso
3 partes de Oración
2 partes de Meditación
1 parte de Resolución Bien Seleccionada

Agregue: una cucharada de Espiritualidad, un poco de esparcimiento, un poquito de Simpleza y una taza bien limpia de Buen Humor , añada a todo esto Amor al gusto, mezcle con una buena dosis de energía. Aderécelo con Sonrisas y un poquito de júbilo…. después sírvalo con una salsa de Serenidad, Altruismo y Alegría.

¡Abrazos y felicidades! Esta receta es de excelentes resultados en cualquier parte de la “Tierra”.


domingo, 20 de marzo de 2011

Rosenblat y la Educación en Venezuela


 
En 1990 se publicó la 5ª edición de la compilación de ensayos sobre la Educación en Venezuela de Ángel Rosenblat aparecidos en el diario El Nacional, durante los años 1959 y 1971. En estos ensayos el autor enfoca la crisis de la educación en Venezuela, resaltando el papel de cada uno de los elementos que conforman el sistema de educación del país. 

Rosenblat, educador y filólogo venezolano, hace un recorrido por temas siempre vigentes y señala que la educación en las escuelas, en el bachillerato y en la universidad es un “inmenso despilfarro de dinero y energías humanas”. Inicia con el dato sobre la falta de habilidades en la lecto escritura, pasa por el deterioro de la profesión del educador y la “verdadera” autonomía universitaria, hasta llegar a la necesidad de usar las palabras correctamente. 

A continuación, un análisis crítico de este libro, con el objeto de dilucidar si sus ideas tienen vigencia o no, si los problemas de la educación son nuevos o se han venido arrastrando y agravando. 

El artículo que abre la compilación de reflexiones sobre la situación educacional del país fue escrito a un mes del derrocamiento del General Pérez Jiménez. Ángel Rosenblat señala su preocupación por la costumbre, muy nuestra como venezolanos, de evitar a toda costa el tener clases. Hace mención de cómo durante nueve años la universidad había estado supeditada a los caprichos de un régimen dictatorial y como luego, en vez de dar inicio a las clases con entusiasmo, estudiantes, profesores y autoridades se daban a la tarea de proponer y llevar a cabo celebraciones, mítines, asambleas, eventos que retrasaron el reinicio de las actividades académicas en la Universidad, para un mes después. Esta situación es común en la Venezuela de este siglo XXI. Los estudiantes y profesores, las autoridades y sindicatos hacen lo posible por evitar las actividades académicas. Es así, como para lograr las reivindicaciones, sean para los alumnos o para los docentes, es costumbre paralizar las clases, degenerándose la lucha en guachafita y días feriados para todos. Acota el autor: “"Es muy legítimo que los estudiantes se consagren –como todos los ciudadanos– a la actividad política... Pero así como nadie admitiría que los obreros y empleados celebrasen sus asambleas en las horas de trabajo, parece inmoral que los estudiantes lo hagan en sus horas de clase”". Y continúa: “"Soy partidario de la enseñanza universitaria gratuita. Pero la enseñanza gratuita significa que los estudios universitarios los paga el país, y más concretamente la clase trabajadora. Si los estudiantes no vienen a la Universidad a estudiar, sino a otras actividades, y los profesores vamos a estar... inactivos,... estaremos engañando al país"”. 

Cabe preguntarse: ¿Cuántas veces al año hay disturbios en las universidades nacionales? ¿Qué consiguen los dirigentes manipulando a los jóvenes para lanzar piedras, bombas molotov y quemando cauchos? Esta ha sido por muchos años la realidad de la lucha universitaria... paros, huelgas, disturbios, estudiantes presos, daños a la propiedad ajena. La voz de alarma de Rosenblat es tan válida ahora como hace cincuenta, sesenta años atrás. 

Otro tema de reflexión presentado es la deficiencia de la enseñanza. Rosenblat explica su preocupación al observar que los bachilleres que hicieron la prueba de admisión para ingresar a la Facultad de Medicina en 1959, en su mayoría no sabían leer, ni escribir, ni calcular. Se pregunta si estas fallas son del bachillerato o si se vienen arrastrando de la escuela. Otra vez se advierte como este tema sigue siendo actual en la Venezuela de los años 2000. Hoy día se escucha por doquier que los estudiantes universitarios y hasta los graduandos no saben escribir. Se observa claramente en las dificultades que presentan al tener que realizar sus trabajos de grado. Y todavía se puede hacer la pregunta, ¿Es esta una falla del bachillerato o de la escuela? Por cierto, hasta hace poco se llamó escuela básica, ahora ha vuelto a ser Escuela primaria...

Escribe Rosenblat: "“Mi experiencia en la universidad es que el alumno llega sin saber leer.” Para ese entonces y hoy día, la educación ha sido y es enfocada solo para aprobar los exámenes, o promover de un grado al siguiente". Últimamente se ha hablado mucho del aprender haciendo, del aprender para la vida y del aprendizaje significativo. Se debe considerar que este es una de los objetivos que tal vez se plateaba el autor al señalar que en la escuela se debía enseñar a leer, a escribir y a calcular: más que impartir una serie de informaciones que para el niño y adolescente no tienen mucho significado si no puede interpretarlas, integrarlas y aplicarlas a la realidad. Más adelante, Rosenblat hace hincapié en la importancia de la lengua, mas no en la gramática, como la base de la lectura, la escritura y la expresión oral. 

Finaliza este compendio, con una serie de reflexiones sobre los vocablos más comunes usados en el área educativa, que al estudiarlos desde la perspectiva filológica y etimológica, se observa que han sido usados incorrectamente. Interpretándose que muchas veces se usan para dar un sentido diferente a lo que en realidad significan. O cómo, –aquí se observa la importancia de la lectura– los venezolanos han perdido su capacidad de conversación y el sentido del humor fino, por usar o repetir siempre las mismas palabras, contribuyendo así a mantener pobre el lenguaje. La lectura de estos artículos lleva a la reflexión. 

La crisis de la educación en Venezuela no se soluciona con un cambio en los planes de estudio, ni en la implantación de modelos extranjeros. La solución está en las manos de todos quienes conforman el sistema educativo: estudiantes, padres, profesores, autoridades. Todos están involucrados. Tal y como señala Rosenblat, se podría mejorar en un gran porcentaje la educación si se hiciera más hincapié en la enseñanza de la lectura y de la escritura. Un joven que no lee, no podrá interpretar ni las señales de tránsito. La lectura no solo provee al niño de elementos para poder comunicarse, sino que le enseña a imaginar, a interpretar, a comprender. Hasta las matemáticas pueden comprenderse mejor cuando se sabe leer correctamente. Se le da mucha importancia a la ciencia, y en la actualidad a la tecnología, pero es bien sabido que un niño, joven o adulto no podría servirse eficientemente de una herramienta tan útil como la Internet si no sabe leer correctamente; Rosenblat dice: "“...leer y escribir es el único fundamento del saber y el pensar".” 

No importa la etapa o nivel de educación en que se encuentren los estudiantes y los profesores, se debe lograr que todos internalicen la importancia de la lectura y la escritura, como las principales herramientas para el trabajo creador. 
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Rosenblat, Ángel (1990) La educación en Venezuela. 5ª ed. Caracas: Monte Ávila Editores 

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Maracay, Marzo 2011

El placer de leer, o, Un libro, comienza la aventura

Esto lo escribí en el 2006, conversando con una de mis sobrinas sobre mi placer por la lectura...


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- Tía ¿por qué te gusta leer? - No lo sé Tita. Es una emoción grande abrir un libro… hojearlo para saber de qué trata. - Pero esas son muchas letras. A mí me da sueño. - Loquita Otra vez me encuentro en una de esas hermosas ocasiones en que una de mis sobrinas tiene ganas de conversar. Así que aprovecho para acercarme y disfrutar de su alegría de niña, de sus ojazos verdes pendiente de cada palabra. Es un reto para mí. Buscar la forma de mantener su atención, de poder transmitirle un poco de mis gustos, antes de aburrirla y hacerla huir a jugar. - Hay una librería que tiene este slogan: “Leer es descubrir nuevos mundos” Y es cierto. Cuando abrimos un libro podemos encontrar tantas cosas, aprender sobre cualquier tema. Un libro es una aventura; puedo hacernos reír y llorar. - Tú siempre estás comprando nuevos libros. - Así es. Reconozco que es como un vicio. A veces los compro por el título, otros por el autor. Pero generalmente, es una sensación de que el libro me dice “Léeme”. Me encanta saber que al terminar un libro, tendré otro a la mano para leer. Hay libros que los leo inmediatamente que los compro. Otros no. Esos son los que se quedan en la mesita de noche o en la biblioteca esperando el momento en que ambos estemos listos para conocernos. Es como si llegara a un acuerdo tácito con los libros: Yo te compro, pero te leeré en el momento que corresponda. - ¡Con razón hay tantos libros por todos lados!!! - Los libros son algo muy especial. ¿Sabes lo que es un ritual? - Buhhh… Creo que tiene que ver con hacer las cosas siempre de una misma forma. - Si. Hacer las cosas de la misma forma para no romper la magia, con un respeto especial a esa rutina. Eso siento cuando compro un libro. Es maravilloso el momento de llegar a casa y sacarlos de la bolsa. Vuelvo a leer la contracubierta, reviso los aspectos técnicos, y escribo mi nombre, la fecha y el precio. Mis ojos empiezan a acariciar la cubierta, sigo con la información de las solapas. Reviso el copywriter, si es una primera edición o son varias, las reimpresiones… dónde se hizo el depósito legal. Todo esto es como el entremés, el aperitivo antes del plato principal… Hojeo las últimas páginas, ¡pero sin leerlas!!! No me gusta adelantarme. Entonces paso a leer el prólogo. A veces son buenos, hablan del autor y de sus posibles motivaciones al escribir el libro. Otras veces el prólogo es tan pesado y aburrido que si no fuese por hábito, lo dejaría. Pero es una costumbre, me obligo a terminar de leerlo, porque sé que después vendrá el plato principal… Oye Tita, ¿qué te parece si buscamos un libro e iniciamos el ritual? - Dale, yo quiero ver cómo es eso que tu llamas tu ritual. Pero si me aburre lo dejo. - Ok. Trato hecho.


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Maracay, Julio 21, 2006