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viernes, 12 de octubre de 2012

Club de Lectura

"Vivir sin leer es peligroso, obliga a conformarse con la vida, y uno puede sentir la tentación de correr riesgos." "El mundo es igual a la suma de conocimientos que tenemos de él." Michel Thomas. Poeta, novelista y ensayista francés.



Leer para mí, es un verdadero placer. Es una emoción por descubrir, aprender, de explorar; comprender que hay muchas cosas más allá de las que me rodean. Al leer puedo conocer de otras culturas; puedo “mirar” mis creencias, compararlas, estudiarlas. Con la lectura se abre un mundo maravilloso de realidad y fantasía que, en algunos casos, solo con los libros podré vivir. Me han ocurrido experiencias divinas con mis libros. He aprendido para ayudarme a mí misma, y a los demás. He conocido lugares reales e imaginarios que me han hecho asustarme o sentir inmenso placer. He preparado fabulosos platos para brindar a mi familia y amigos… ufff… realmente leer es un placer de innumerables satisfacciones.
Cada vez que descubro un nuevo libro, o un texto, mi sentido gregario de la vida me lleva a pensar a quién puede servir ese texto, o con quién podría compartirlo para discutirlo y deleitarnos con el conocimiento. Este deseo de compartir, me llevó a buscar información sobre los clubes de lectura.
Fue así como comencé a entusiasmar a algunas personas para que nos uniéramos en esta actividad. Muchos estaban así como asombrados, quizás porque la idea era “novedosa”, otros se pudieron sentir comprometidos y no sabían que responder… jajajajaja… recuerdo el rostro de algunas personas; me miraban como diciendo qué le pasa, eso es muy aburrido, o eso es para intelectuales, para bohemios y hippies… jajajajaja… En fin se dio la oportunidad, pude reunir a varias personas que también les gusta la lectura y formé mi primer Club de Lectura en la Casa Italia.
Un club de lectura es la oportunidad de leer y compartir con otras personas tus impresiones sobre el libro: argumento, personajes, época histórica, qué gustó y qué no… Es conocer en qué coincidimos y en que tenemos diferencias sobre un mismo texto.
A partir del Club de Lectura de la Casa de Italia, surgieron otros clubes: el de la universidad donde trabajo, el de los amigos, el club de lecturas de temas de psicología, hasta uno virtual denominado: El Placer de Leer, en Facebook… Ha sido una experiencia enriquecedora, al mismo tiempo que desmotivadora… Pues, una de las condiciones al formar un club de lectura es el compromiso a estar en el club.
Ciertamente la obligación es moral, es comprometerse a asistir a las reuniones de discusión, aun cuando no se haya terminado de leer el libro, porque hasta eso es una experiencia a comentar y discutir ¿qué no gustó del libro? ¿Qué esperabas y no encontraste? ¿Qué hizo que no te engancharas en la lectura? Y así una serie de interrogantes que se pueden compartir.
De los clubes formados, solo queda activo el de la Casa Italia. Somos un grupo de doce personas, que el último jueves de cada mes nos reunimos y conversamos sobre el libro que hemos leído… Ya tenemos un haber de más de 20 títulos, entre ellos:
La novena revelación, de James Redfield
Crepúsculo, de Stephenie Meyer
Historia del loco, de John Katzenbach
El poder del pensamiento flexible, de Walter Riso
Dios vuelve en una Harley, de Joan Brady
La huésped, de Stephenie Meyer
Los hombres que no amaban a las mujeres, de Stieg Larsson
Retrato en sepia, de Isabel Allende
Un mundo sin fin, de Ken Follett
Yo, de Ricky Martin
Sangre en el diván, de Ybeyice Pacheco
Amor, divina locura, de Walter Riso
Mira si yo te querré, de Luis Leante
Agua para elefantes, de Sara Gruen
Los cuatro acuerdos, de Miguel Ruiz
Sidharta, de Hermann Hesse
El tiempo entre costuras, de María Dueñas
El sueño del celta, de Mario Vargas Llosa
El imperio eres tú, de Javier Moro
Comprometida, de Elizabeth Gilbert
El país de la nube blanca de Sarah Lark
La reina sin nombre, de María Gudin
La ladrona de libros, de Markus Zusak
Los regalos de Eykis, de Wayne Dyer

Los títulos son variados, sobresalen las novelas. Y cada uno de ellos ha sido una discusión divertida, entretenida, enriquecedora; son discusiones que nos llenan de satisfacción. Ahora, hemos entrado al mundo de las nuevas tecnologías. Leemos libros digitales que conseguimos en Internet y casi todos hemos adquiridos un Kindle.
¿Cómo escogemos qué leer? Pues hay una sola condición especial: que el título recomendado se encuentre en el mercado y sea fácil de conseguir. Al terminar la discusión del libro del mes, cada miembro escribe el título y el autor de su propuesta, ponemos todos los papelitos en una cesta y hacemos el sorteo. La persona que haya propuesto el libro que se ha seleccionado, hará un resumen del mismo, para discutir a partir de ese texto. Otra cosa, algunas personas dicen que no pueden participar porque no tienen tiempo de leer. Ese también es una de los propósitos de estar en un club. Ello nos “obliga” a leer, por lo del compromiso. Y descubrimos que si nos lo proponemos en un mes podemos leer. Buscamos los espacios para hacerlo. Tomando en cuenta los meses de vacaciones, por lo general podemos leernos más de ocho títulos al año. ¿Cuántas personas pueden afirmar que se leen más de dos libros al año? Y ¿conocen las ventajas de la lectura? Solo nombraré cuatro: (1) Amplia el vocabulario; (2) Mejora la redacción; (3) Incrementa la imaginación, y (4) Aleja el Alzheimer.
Pueden apreciar que leemos de todo. No hay discriminación de título, de autores, de estilos, ni de temáticas. Esa es la idea de participar en esta actividad, poder leer aquello que nos gusta y esos títulos que jamás escogeríamos en una librería. Otra cosa, estar en un club de lectura también nos "obliga" a leer sobre materias que jamás escogeríamos por nosotros mismos.
Así pues, si quieren comenzar por hacerse el hábito de leer y disfrutar de la lectura, pueden contactarme… y hasta podríamos reactivar el club virtual por Facebook. Yo estoy aquí. Leer es una necesidad para mí, así que solo tienes que contactarme y comenzamos a compartir El Placer de Leer…

sábado, 6 de octubre de 2012

Invitación...

Los invito a que cada vez que la ansiedad por las elecciones los agobie: Respiren para regresar al presente... Sonrían para poner mente positiva... Y amen a su Divinidad para que confíen plenamente en que lo que ocurre es siempre lo único que puede ocurrir...

domingo, 30 de septiembre de 2012

¿Qué he leído últimamente? "La ladrona de libros"

La ladrona de libros de Markus Zusak, es una novela que se desarrolla durante la Segunda Guerra Mundial, desde la perspectiva de los alemanes que no eran nazis, ni simpatizaban con ese régimen. Aun siendo un tema que ha sido contado muchas veces, esta novela tiene características la hacen diferente. Primero, quien narra es un personaje a quien la mayoría de las personas rehúyen. Segundo, la novela se estructura de forma esquemática. Tercero, los personajes están muy bien definidos y se relacionan magistralmente. Cuarto, se presenta un adelanto de los hechos, para luego explicar cómo ocurrieron. Quinto, hay variación de códigos y tipografías, negrita, cambios de letras, sangrías, pictogramas y dibujos. Sexto, se presentan historias dentro de la historia. Y Séptimo, se dan definiciones del diccionario, curiosas, reveladoras.

La historia transcurre en Molching, un pueblo cerca de Munich, en Alemania, a partir de enero de 1939. La Muerte cuenta la historia de una niña que quería leer, un hombre que tocaba el acordeón y un joven judío que escribía cuentos hermosos para escapar del horror de la guerra. Además de diversos personajes que, sin ser principales, le dan coherencia a la historia.

“Las palabras. ¿Por qué tenían que existir? Sin ellas nada hubiera pasado. Sin palabras el Führer no era nada.”

jueves, 27 de septiembre de 2012

Reiki y yo


A través del estudio autodidacta, muchas lecturas y experiencias, comprendí que mi misión en la vida era conocerme a mi misma para poder contribuir al bienestar de mi entorno. Si yo estoy bien, todo a mí alrededor está bien.
Llegué al Reiki como en muchas cosas en mi vida, sin planificación sistemática, aparentemente por casualidad. Y digo aparentemente porque estoy segura que Dios es el mayor y perfecto artífice y aún cuando no queramos admitirlo, Él está en todo, sabiendo que por cualquier camino, siempre regresaremos al UNO.
Desde que me inicié en este proceso, me he sumergido en su Amor. Siento que ser Reikista me ha servido para conocerme mejor y para comprender a mis semejantes. Reiki es la suma de muchas herramientas, muchas técnicas. Es Energía Divina en nuestras manos. Cada día agradezco por los beneficios que me proporciona, por las sonrisas de las personas con quienes comparto esa energía, con un abrazo, con una palabra,
En este momento de mi vida siento agradecimiento al poder decir que gracias al Reiki y al Amor Divino, estoy aprendiendo a acallar la mente, perdonarme por mis equivocaciones, vivir en la gratitud honesta y disfrutar de sentir como mi Divinidad me toma de la mano y me acompaña en mi camino de paz, armonía y felicidad.

lunes, 30 de abril de 2012

Briseida y Tata


 
 
Briseida está sentada bajo una sombrilla a la orilla de la playa. Hay fuerte oleaje, por lo que cada cierto tiempo una ola moja sus pies inertes… Sonríe Briseida, mientras observa a las personas que están a su alrededor: niños y niñas jugando en la arena; papás y mamás preocupados por que sus hijos no se quemen por el sol; jóvenes jugando a la raqueta de playa. Un poco más allá, está un papá ayudando a su hijito a hacer un hoyo en la arena. Voltea a la izquierda y observa el amor que se refleja en el rostro de una abuelita mientras prepara un sándwich para su nietecita.
Pueden ser escenas comunes, mil veces repetidas en cualquier playa. Sin embargo cada una es única y singular.
Briseida siente como crece el amor en su pecho… Se imagina ser esa mamá qué tiernamente remeda los balbuceos de su bebé. Aquella otra que comparte una conversación sencilla con sus niños. Cada escena es una fuente de amor para llenar su corazón. La brisa marina alborota sus cabellos, cierra sus ojos, llenándose de fantasía; debe impregnarse de mucho azul de mar, de mucho olor a playa, de sabores de mar, salitre; le pedirá a su hermano que la ponga un rato fuera de la sombrilla, así podrá llevarse hasta un poco de sol en su piel…

Al caer la tarde, Briseida regresará al cuarto de hospital donde ha estado recluida durante los últimos dos años. Un cuarto de hospital que comparte con la señora Jiménez. Mientras el sol entibia su piel, rememora Briseida a aquella noche… Caminaba de regreso a su casa como a las siete de la noche de un día normal, al cruzar una intersección, un vehículo salió sin respetar el semáforo arrollándola, dejándola tirada como un bulto inservible. Quedó allí inconsciente y sin auxilio por largo rato. Cuando los del servicio de emergencias la rescataron, reconocieron que aún vivía por su gran fuerza de voluntad. Luego de horas en pabellón, los médicos anunciaron que gracias a su fortaleza se había salvado, con parálisis de sus miembros inferiores y una lesión irreversible en sus riñones… Desde hace dos años Briseida estaba literalmente pegada a una máquina de diálisis. Recién comenzó su convalecencia, ella pidió que le trajeran lápices y papel para escribir, pero pronto se cansó, quizás porque nunca las letras habían sido de su interés. Además este entretenimiento fue rápidamente sustituido por su mejor hobby: contar cuentos. Recién había cumplido sus primeros ocho meses en su nueva condición, cuando llegó la Sra. Jiménez como compañera de cuarto. Tata, como cariñosamente la llamaban sus hijos y nietos, era una señora que había sufrido un fuerte ACV (accidente cerebro vascular) que la dejó cuadrapléjica, por lo que Briseida se dio a la tarea de contarle cuentos, algunos ciertos, la mayoría inventados. Ambas mujeres crearon un fuerte vínculo que las unía: Briseida contaba y reía, Tata escuchaba y agradecía la locuacidad de su amiga, con sonidos guturales. Por eso era tan importante para ella llevar y memorizar la mayor cantidad de imágenes, tenía que contar tantas cosas a Tata.

Esta aventura de ir a la playa, había sido una propuesta del médico. Quería probar que Briseida podía estar fuera de la máquina de diálisis por algunas horas… Así fue como propuso a su hermano un día de “vacaciones” en la playa. Para Briseida no importaba si el experimento había sido un éxito o un fracaso, para ella era un premio suficiente la cantidad de vivencias que le servirían de materia prima para las nuevas historias que le contaría a Tata.

- ¡Tata, Tata!!! Llamó desde la puerta, mientras dos enfermeros la conducían a su habitación. - ¿Tata? Briseida se asustó de ver a su amiga con los ojos cerrados. Buscó respuesta en el rostro de los enfermeros: - ¿Qué pasa? Cuando sus ojos regresaron a la cama, se dio cuenta que en los ojos de su amiga había picardía. Tata la estaba esperando…


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Evelyn Ranauro

De cómo mi Tía me explicó el Sistema de Clasificación Decimal


- ¿Tía?
- ¿Si?
- ¿Puedes explicarme que es eso del Sistema de Clasificación Decimal?
- ¡Claro!!! Ven, siéntate. Es un tema interesante y hasta un cuento podemos sacar de él. Pongámonos cómodas.

La tía con su sonrisa más dulce, toma de la mano a la niña y la lleva a un sofá. Se arrellanan entre cojines, dispuestas ambas a pasar un buen rato juntas.

Hace muchos, muchos años, los hombres estudiosos, y fíjate que digo hombres, y no hombres y mujeres. Recuerda que antes, a las mujeres no nos dejaban estudiar. Bueno pero esa es otra historia.
Bien, decía que hace muchos años, los hombres necesitaron guardar el producto de sus investigaciones y estudios, aquello que ellos habían producido; es decir, el conocimiento que se acumulaba y cada vez era más y más. Guardar todos aquellos manuscritos, libros, textos, papeles de trabajo, cartas, etc., era muy importante por ser la forma en que podrían llegar a otros estudiosos, y más tarde a cualquier persona que estuviese interesada en ello. El no tener una forma clara de almacenar toda esa información, hacía que se perdiera; aún peor, que los otros científicos no tuvieran acceso a ella.
Fue así como en 1876, un señor de apellido Dewey, Melvil Dewey, creara un sistema que sirviera para almacenar y recuperar la información que cada día se producía en mayores cantidades. Diseñó el famoso Sistema de Clasificación Decimal.
El Sr. Dewey, luego de pensar y pensar, se le ocurrió la idea de agrupar el conocimiento humano en 10 grandes grupos, o clases, que es en realidad como se conocen, quedando así:

0 Generalidades
1 Filosofía
2 Religiones
3 Ciencias Sociales
4 Lenguas
5 Ciencias Puras
6 Ciencias Aplicadas
7 Arte y Diversiones
8 Literatura y
9 Geografía e Historia

Pero este Sr. Dewey, no estaba conforme con una clasificación tan restringida. ¿Sólo 10 clases para meter TODO el conocimiento? Pues se le ocurrió entonces subdividir 10 veces más esas diez clases originales, resultando así en 100 subclases.
Así se obtiene que a cada número se le agreguen dos decimales. Ejemplo:

El simple 4 de Lenguas, se convierte en: 410, 420, 430, 440, 450, 460, 470, 480 y 490. Y así con cada una de las 10 clases principales.
Esto permitió que se ampliaran las clases y se pudiera ser más específico con lo que se clasifica en cada número.

Veamos algunos números en concreto:
En la clase 1 Filosofía, nos encontramos que allí se han agrupado todas aquellas materias que le son afines, como la Metafísica (110), la Psicología (150) y la Ética (170).

- ¿Me vas siguiendo?, pregunta la Tía.
- Si. Dime tía, mi papá es abogado. ¿Cuál es el número del Derecho?
- Muy bien. El Derecho está en la clase 3 Ciencias Sociales, y le corresponde el 40, es decir: Derecho 340.
- OK. Entonces ¿Un libro de Derecho, lo clasifico en el 340?
- ¿Viste que fácil? Así es.

Melvil Dewey creó el Sistema de Clasificación Decimal para que en las bibliotecas se organizaran más fácilmente todos los libros, textos y revistas. En fin, para que todos los documentos se pudieran guardar y acceder a ellos más rápida y oportunamente.

Pero todavía 100 subdivisiones seguían siendo números muy generales. Por ello, Dewey volvió a subdividir cada uno de esos cien números en cien más, dando lugar a las 1000 secciones. Con algunos ejemplos lo veremos mejor.

Las bibliotecas como tal, también tiene su número asignado en el Sistema de Clasificación Decimal de Melvil Dewey.

0 Generalidades (Es decir todas aquellas materias que
tratan varias materias a la vez)
020 Bibliotecología, que es mi especialidad
022 Edificios e Instalaciones de Bibliotecas

Otro ejemplo con la clase de los Idiomas:
4 Lenguas
460 Español
461 Normas del Español
462 Etimología del Español
463 Diccionarios del Español

Como puedes observar, cada ves que se subdivide una de las secciones, es lo que le da la característica de d-e-c-i-m-a-l al sistema de Dewey, ya que cada número podría seguir subdividiéndose de acuerdo a las necesidades de cada documento o de la biblioteca.
Por supuesto las necesidades están relacionadas con el grado de especificidad con que se desea llegar a almacenar la información.

- ¡Me encanta, Tía!!! Quiere decir que cualquier materia que se me ocurra debe tener su número en el Sistema de Clasificación Decimal. ¿Y dónde consigo ese número?
- ¡Aja!!! Muy buena pregunta.

El Sistema de Clasificación Decimal es un gran libro, que ha sido editado muchísimas veces. Cada vez se le van agregando más números o se va subdividiendo de acuerdo a los comentarios que, quienes trabajamos en las bibliotecas y centros de documentación, le hagamos llegar a los editores del Sistema.
Este gran libro tiene más de 3000 páginas y lo puedes encontrar en casi cualquier biblioteca.
Para terminar, quiero que veas qué tanto se puede subdividir un número en el Sistema de Dewey.

Tomemos el caso de un libro que trate sobre Protocolo Social, ejemplo: El Manual de Carreño para Niños. Este libro se ubicaría en:

1º Clase 3 Ciencias Sociales
2º Subclase 390 Costumbres y Folklore
3º Sección 395 Etiqueta (Cómo conducirse en las
relaciones sociales)
4º Subsección 395.1 Etiqueta para diversos grupos y
5º Se le añade el número que Dewey Asignó a los
niños: 22

De este modo, un libro que trate sobre cómo deben comportarse los niños en sus relaciones sociales, tendrá el número 395.122

- De ahora en adelante, cuando vayas a una Biblioteca y veas el número en el lomo de un libro, sabrás que ese número identifica la materia de ese libro, y que eso sirve para ubicarlo en las estanterías.
Así cada vez que desees consultar ese mismo libro, con sólo recordar el número podrás ubicarlo rápidamente.
- ¡Gracias Tía!!!
- Ha sido, como siempre, un enorme placer compartir contigo un poquito de mis aprendizajes.



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Evelyn Ranauro
Maracay, Enero 31, 2005