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jueves, 10 de octubre de 2013

Soy, existo, estoy


Soy ser humano de sexo femenino. Soy mis virtudes y mis limitaciones; soy mis sueños y mis ilusiones; soy mis éxitos y mis fracasos. Soy, existo, estoy.
Una mujer de hermosa humanidad; sé quién soy y quien deseo ser, sin juzgarme, sin criticarme, ni mucho menos etiquetarme, viviendo la maravillosa, continua y cíclica experiencia de amar…
Con el transcurrir de los años, he aprendido y experimentado en carne propia que sólo existe el presente y éste está anidado en mi interior. Asimismo, comprendo que la felicidad y el amor son una decisión personal, una elección que hago en cada instante. Cada día despierto, convencida en que estoy en evolución, sabiendo que quienes están a mí alrededor también evolucionan junto conmigo..
Otra de mis experiencias ha sido conocer mis emociones; reconocer mis miedos, mis alegrías, mis tristezas, mis motivaciones y mis decepciones. Esto me ayuda a entenderlas y aceptarlas. La vida es un constante ir y venir de ideas, principios, creencias. Soy flexible. Hay ideas que me sirvieron en el pasado y ahora no se parecen a la Evelyn que soy hoy o, simplemente caducaron.
Hay una idea en especial que no abandono: soy optimista. Cada cosa que ocurre es una oportunidad de experimentar la vida, por ende, una forma de seguir feliz. De modo que cada mañana, al levantarme, inicio el día con una buena ducha, dando gracias por el nuevo día y me visto con mi mejor traje: mi sonrisa.
Soy como un libro en espera de ser seleccionado entre muchos; sus páginas iniciales reseñan como me he formado, para llevar al lector a lo mejor de mí misma, en el desarrollo del argumento vital, disfrutando con lo aprendido, "experienciando" quien soy; segura que cada día es una maravillosa oportunidad para seguir viviendo en libertad de pensamiento, palabra y obra...
He tenido diferentes tipos de pérdidas. Amigos que se alejan porque cambian de ciudad, porque se termina la relación, porque la vida continúa y los caminos se separan. Familiares que mueren. Amores que se desvanecen.
La experiencia de las pérdidas son desgarradoras, comienzan con un dolor físico en el centro del pecho, que oprime, no deja respirar; en ese terrible momento de asumir que ya no estará más, de soledad, de abandono, solo soy capaz de llorar. Las lágrimas se acumulan, se contienen; no surgen de mis ojos, no; suben a ellos desde mi corazón roto, herido, maltratado. Me ovillo en un rincón de mi cama, único lugar completamente mío, sintiendo, respirando, llorando toda la tristeza, la ira, el desamparo. Y no estoy sola, la Divinidad en mi mente, mis conocimientos y mis experiencias me invita a buscar las respuestas dentro de mí; me dice que esto pasará, que lo analizaré, clasificaré y le daré el lugar que le corresponde en ese lugar donde guardo la esencia de quien en realidad Soy. Vivo la experiencia. A veces me rebelo: "¡Déjame llorar, déjame patalear y sentir!", digo esperando que alguien o algo venga a consolarme.  Mi naturaleza optimista, entrenada para vivir en felicidad, vence, me hace sentir que ya pasó la tormenta y algo bueno, mejor, vendrá. Porque ese alguien o cosa que se fue, se perdió, o murió, deja tras de sí una estela de aprendizajes, de conocimientos, que me prepara para lo que me corresponde y merezco.
"El amor es la fuerza que mueve al mundo", sonrío, esta es una frase común, trillada por la verdad que encierra, empezando por aceptar que sin amor no habría vida. Uhmmm… Hay tantas formas de amar. Si de amor romántico, de pareja, quiero hablar, veo pequeños corazones rojos titilar, florecitas flotar y campanitas sonar ¿quién no ha soñado con el amor perfecto? @@@@@ (suspiros).
En este ahora que escribo este ensayo no hay un amor romántico en mi vida. Hace muchos años que ese tipo de amor no toca mi corazón, mi mente ni mi alma, hecho que no impide que lo celebre cada instante cuando lo percibo en otras personas, cuando lo canta alguna canción, cuando lo vivo a través de mis hermanos y mis padres. El amor está en el aire (otra frase gastada) y lo disfruto en cualquiera de sus formas como se me manifieste.
Uno de mis pensamientos recurrentes es aceptar y comprender que cuando no haya más que conocimiento para experienciar, ese será el día de mi muerte, por ello no temo.
Entonces si me preguntan  "¿Qué harías si el mundo se acaba?"
Respondo rápidamente: Nada. No haría nada especial, porque lo hago cada día; vivo, sueño y amo en el momento presente. El hoy es el día más hermoso y doy gracias infinitas a Dios porque puedo verlo, disfrutarlo, vivirlo y, por supuesto, ¡sentirlo!!! 
Soy feliz, siento que estoy en el camino del Ser... Amo y vivo rodeada de libros, de mis seres significativos, mis padres, mis hermanos, mis sobrinos, mis amigos; me divierto estudiando y compartiendo conocimientos, experiencias; vivo en felicidad... Sí, me gusta ser quien soy; me gusta lo que he vivido, mis errores y mis aciertos. Y me gusta estar en proyectos creativos, interesantes; conocer gente, intercambiar, … Compartir. 


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@2ª versión

martes, 8 de octubre de 2013

Rosenblat y la Educación en Venezuela

En 1990 se publicó la 5ª edición de la compilación de ensayos sobre la Educación en Venezuela de Ángel Rosenblat aparecidos en el diario El Nacional, durante los años 1959 y 1971. En estos ensayos el autor enfoca la crisis de la educación en Venezuela, resaltando el papel de cada uno de los elementos que conforman el sistema de educación del país. Rosenblat, educador y filólogo venezolano, hace un recorrido por temas siempre vigentes y señala que la educación en las escuelas, en el bachillerato y en la universidad es un “inmenso despilfarro de dinero y energías humanas”. Inicia con el dato sobre la falta de habilidades en la lecto escritura, pasa por el deterioro de la profesión del educador y la “verdadera” autonomía universitaria, hasta llegar a la necesidad de usar las palabras correctamente.
A continuación, un análisis crítico de este libro, con el objeto de dilucidar si sus ideas tienen vigencia o no, si los problemas de la educación son nuevos o se han venido arrastrando y agravando.
El artículo que abre la compilación de reflexiones sobre la situación educacional del país fue escrito a un mes del derrocamiento del General Pérez Jiménez. Ángel Rosenblat señala su preocupación por la costumbre, muy nuestra como venezolanos, de evitar a toda costa el tener clases. Hace mención de cómo durante nueve años la universidad había estado supeditada a los caprichos de un régimen dictatorial y como luego, en vez de dar inicio a las clases con entusiasmo, estudiantes, profesores y autoridades se daban a la tarea de proponer y llevar a cabo celebraciones, mítines, asambleas, eventos que retrasaron el reinicio de las actividades académicas en la Universidad, para un mes después. Esta situación es común en la Venezuela de este siglo XXI. Los estudiantes y profesores, las autoridades y sindicatos hacen lo posible por evitar las actividades académicas. Es así, como para lograr las reivindicaciones, sean para los alumnos o para los docentes, es costumbre paralizar las clases, degenerándose la lucha en guachafita y días feriados para todos. Acota el autor: “"Es muy legítimo que los estudiantes se consagren como todos los ciudadanos– a la actividad política... Pero así como nadie admitiría que los obreros y empleados celebrasen sus asambleas en las horas de trabajo, parece inmoral que los estudiantes lo hagan en sus horas de clase"”. Y continúa: "“Soy partidario de la enseñanza universitaria gratuita. Pero la enseñanza gratuita significa que los estudios universitarios los paga el país, y más concretamente la clase trabajadora. Si los estudiantes no vienen a la Universidad a estudiar, sino a otras actividades, y los profesores vamos a estar... inactivos,... estaremos engañando al país”".

Cabe preguntarse: ¿Cuántas veces al año hay disturbios en las universidades nacionales? ¿Qué consiguen los dirigentes manipulando a los jóvenes para lanzar piedras, bombas molotov y quemando cauchos? Esta ha sido por muchos años la realidad de la lucha universitaria: paros, huelgas, disturbios, estudiantes presos, daños a la propiedad ajena. La voz de alarma de Rosenblat es tan válida ahora como hace cuarenta, cincuenta años atrás.

Otro tema de reflexión presentado es la deficiencia de la enseñanza. Rosenblat explica su preocupación al observar que los bachilleres que hicieron la prueba de admisión para ingresar a la Facultad de Medicina en 1959, en su mayoría no sabían leer, ni escribir, ni calcular. Se pregunta si estas fallas son del bachillerato o si se vienen arrastrando de la escuela. Otra vez se advierte como este tema está muy presente en la Venezuela de 2013. Hoy día se escucha por doquier que los estudiantes universitarios y hasta los graduados no saben escribir. Estos se manifiesta claramente en las dificultades que presentan al tener que realizar sus trabajos de grado. Y todavía se puede hacer la pregunta, ¿Es esta una falla del bachillerato o de la escuela?

Escribe Rosenblat: "“Mi experiencia en la universidad es que el alumno llega sin saber leer.” Para ese entonces y hoy día, la educación ha sido y es enfocada solo para aprobar los exámenes, o promover de un grado al siguiente". Últimamente se ha hablado mucho del aprender haciendo, del aprender para la vida y del aprendizaje significativo. Se debe considerar que este es una de los objetivos que tal vez se plateaba el autor al señalar que en la escuela se debía enseñar a leer, a escribir y a calcular: más que impartir una serie de informaciones que para el niño y adolescente no tienen mucho significado si no puede interpretarlas, integrarlas y aplicarlas a la realidad. Más adelante hace hincapié en la importancia de la lengua, mas no en la gramática, como la base de la lectura, la escritura y la expresión oral.

Finaliza este compendio, con una serie de reflexiones sobre los vocablos más comunes usados en el área educativa, que al estudiarlos desde la perspectiva filológica y etimológica, se observa que han sido usados incorrectamente. Interpretándose que muchas veces se usan para dar un sentido diferente a lo que en realidad significan. O cómo, –_aquí se observa la importancia de la lectura–_ los venezolanos han perdido su capacidad de conversación y el sentido del humor fino, por usar o repetir siempre las mismas palabras, contribuyendo así a mantener pobre el lenguaje.

La lectura de estos artículos lleva a la reflexión. La crisis de la educación en Venezuela no se soluciona con un cambio en los planes de estudio, ni en la implantación de modelos extranjeros. La solución está en las manos de todos quienes conforman el sistema educativo: estudiantes, padres, profesores, autoridades. Todos están involucrados. Tal y como señala Rosenblat, se podría mejorar en un gran porcentaje la educación si se hiciera más hincapié en la enseñanza de la lectura y de la escritura. Un joven que no lee, no podrá interpretar ni las señales de tránsito. La lectura no solo provee al niño de elementos para poder comunicarse, sino que le enseña a imaginar, a interpretar, a comprender. Hasta las matemáticas pueden comprenderse mejor cuando se sabe leer correctamente. Se le da mucha importancia a la ciencia, y en la actualidad a la tecnología, pero es bien sabido que un niño, joven o adulto no podría servirse eficientemente de una herramienta tan útil como la Internet si no sabe leer correctamente; Rosenblat: dice "“...leer y escribir es el único fundamento del saber y el pensar".”

No importa la etapa o nivel de educación en que se encuentren los alumnos y los profesores, se debe lograr que todos internalicen la importancia de la lectura y la escritura, como las principales herramientas para el trabajo creador. 

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Rosenblat, Ángel (1990) La educación en Venezuela. 5ª ed. Caracas: Monte Ávila Editores


1ª versión: Maracay, Enero de 2000

jueves, 3 de octubre de 2013

Vivir sin control

Verificar si estamos actuando desde el amor o el miedo, es una forma de librarnos del control...
"Tener el control" es una ilusión que me creo cuando tengo miedo. El amor no necesita justificaciones... pues es posible su incondicionalidad.