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viernes, 25 de noviembre de 2011

Ejercitando la felicidad


La felicidad no es una utopía. Tampoco es un estado de idiotez. La felicidad es una actitud que decimos asumir. Cuando ejercitamos esos momentos en que nos hemos sentido en armonía, podemos vivir en felicidad a voluntad. Solo nosotros mismos podemos escoger en qué categoría queremos vivir: con miedo o con amor. 

Estos ejercicios los he probado y con ellos entro y disfruto del estado de felicidad.

1.  BENDECIR. Cada noche antes de ir a dormir escribe tres cosas que te hayan ido bien durante el día. Tres cosas por las cuales estés agradecido. Luego escribe porque te hace sentir bien esas tres cosas. Haz el ejercicio por una semana. Practicar este ejercicio de gratitud hace que nos enfoquemos en las cosas buenas que tenemos. Con el tiempo, te darás cuenta cómo vas cambiando tus patrones de pensamiento, ya que durante el día estarás haciendo nota mental de las cosas buenas que escribirás por la noche.
Este hábito cambia la atención y la forma de ver el día a día. 

2. AGRADECER. El  corazón posee un poderoso campo de energía que se expande o modifica de acuerdo a las emociones que esté sintiendo. Las emociones negativas provocan patrones erráticos e incoherentes del ritmo cardíaco. Cuando estás en armonía, agradecido, equilibrado emocionalmente, tu ritmo cardíaco es coherente.  La gratitud es una disposición interior, genuina, que se expresa, con gestos, con palabras y en obras. Se ha demostrado que las personas felices son agradecidas por todo lo que hay y ocurre en sus vidas, produciendo más felicidad duradera y reduce la ansiedad y la depresión. Cuanta más gratitud tienes en tu vida más feliz eres. 

3. QUÉ TENGAS UN BUEN DÍA. Resérvate un espacio de tiempo –10 minutos, media hora– para tus actividades favoritas. Marca ese tiempo en tu agenda y no lo cambies por nada, ni por nadie. Ser egoísta tiene sus beneficios para la salud ;-)  ¿Qué te gusta hacer? ¿Te gusta leer? ¿Te gusta bailar? Toma algún momento del día para participar en los pasatiempos favoritos. Realiza esas actividades tal como las has planeado y toma conciencia de todo el placer que te brindan. Este ejercicio nos enseña a prestar atención al placer y a esforzarnos para que sea intenso y duradero. Es el paso más divertido para alcanzar la felicidad. 

4.  ENTRETENER A LOS PENSAMIENTOS. Cuando lleguen los pensamientos a tu mente, no los combatas, simplemente reconoce que es un pensamiento negativo y agradece que aparezca para que puedas ejercitar la sustitución con un pensamiento positivo. No te enganches en los pensamientos negativos, dándole paso a pensamientos creativos y positivos que te permiten entrar en un estado de armonía donde la felicidad pueda fijarse. 

5. SONREÍR. Pon atención en tu rostro y si lo sientes contraído, sonríe. Es sorprendente comprobar que permitirse sonreír sin motivo alguno libera sustancias químicas en nuestro cuerpo que nos hace sentir bien. La sonrisa es una de las maneras más fáciles de cambiar el curso de nuestros pensamientos. 

6. REFLEXIONAR SOBRE TUS MAYORES DONES. Cuenta todos los dones, cualidades y logros que tienes. Son bendiciones que te hacen sentir bien, orgulloso y fuerte. Recuerda que eres un ser digno que merece lo mejor en la vida. Este ejercicio se relaciona con el primero… Agradece y reflexiona por todas las cosas buenas. Enfócate en el agradecimiento… y no en los problemas

La felicidad es el estado más preciado de la vida del ser. Todos tenemos la capacidad de ser feliz en cualquier punto de nuestras vidas. 


1 comentario:

  1. Muchas gracias por tus visitas al blog “ De cómo Ana Isabel ya no es niña ni decente” , durante el año 2.011. Mi agradecimiento aquí:

    http://siguemeporaqui.blogspot.com/2012/01/2012-fin-de-mundo.html

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